Estrofa 1
Sois la semilla que ha de crecer,
sois estrella que ha de brillar.
Sois levadura sois grano de sal,
antorcha que debe alumbrar.
Sois la mañana que vuelve a nacer,
sois espiga que empieza a granar.
sois aguijón y caricia a la vez,
testigos que voy a enviar.
Coro
Id, amigos, por el mundo,
anunciando el amor,
mensajeros de la vida,
de la paz y el perdón.
Sed, amigos, los testigos
de mi resurrección,
id llevando mi presencia:
¡con vosotros estoy!.
Estrofa 2
Sois una llama que ha de encender,
resplandores de fe y caridad;
Sois los pastores que han de guiar,
al mundo por sendas de paz.
Sois los amigos que quise escoger,
sois palabra que intento gritar;
sois reino nuevo que empieza a engendrar
justicia, amor y verdad.
Coro
Id, amigos, por el mundo,
anunciando el amor,
mensajeros de la vida,
de la paz y el perdón.
Sed, amigos, los testigos
de mi resurrección,
id llevando mi presencia:
¡con vosotros estoy!.
Estrofa 3
Sois savia y fuego que vine a traer,
sois la ola que agita la mar.
la levadura pequeña de ayer,
fermenta la masa del pan.
Una ciudad no se puede esconder,
ni los montes se han de ocultar:
en vuestras obras que buscan el bien,
los hombres al Padre verán.
Coro
Id, amigos, por el mundo,
anunciando el amor,
mensajeros de la vida,
de la paz y el perdón.
Sed, amigos, los testigos
de mi resurrección,
id llevando mi presencia:
¡con vosotros estoy!.
Coro
Id llevando mi presencia,
¡con vosotros estoy!.
Sois la semilla que ha de crecer,
sois estrella que ha de brillar.
Sois levadura sois grano de sal,
antorcha que debe alumbrar.
Sois la mañana que vuelve a nacer,
sois espiga que empieza a granar.
sois aguijón y caricia a la vez,
testigos que voy a enviar.
Id, amigos, por el mundo,
anunciando el amor,
mensajeros de la vida,
de la paz y el perdón.
Sed, amigos, los testigos
de mi resurrección,
id llevando mi presencia:
¡con vosotros estoy!.
Sois una llama que ha de encender,
resplandores de fe y caridad;
Sois los pastores que han de guiar,
al mundo por sendas de paz.
Sois los amigos que quise escoger,
sois palabra que intento gritar;
sois reino nuevo que empieza a engendrar
justicia, amor y verdad.
Sois savia y fuego que vine a traer,
sois la ola que agita la mar.
la levadura pequeña de ayer,
fermenta la masa del pan.
Una ciudad no se puede esconder,
ni los montes se han de ocultar:
en vuestras obras que buscan el bien,
los hombres al Padre verán.