Parroquia de San Vicente Ferrer
V Vicaría Episcopal "San Pedro Apostol"
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XX Domingo Ordinario

16 de agosto de 2026
XX Domingo Ordinario
MONICIÓN DE ENTRADA
Hermanos, sean todos bienvenidos a la celebración de la Eucaristía. En este XX Domingo del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios nos recuerda que la salvación está destinada a todos los pueblos. El Señor no excluye a nadie de su amor y nos invita a abrir nuestro corazón con fe y confianza, como lo hizo la mujer cananea del Evangelio. Dispongámonos a participar activa y devotamente en esta celebración. Nos ponemos de pie y a una voz proclamamos la antífona de entrada:
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 83, 10-11
Dios, protector nuestro, mira el rostro de tu Ungido. Un solo día en tu casa es más valioso, que mil días en cualquier otra parte.
Canto de entrada

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Con humildad y confianza, reconozcamos nuestros pecados y pidamos perdón al Señor, que es rico en misericordia.

Señor Jesús, enviado por el Padre para reunir a todos los pueblos en una sola familia:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo Jesús, que premias la fe sincera de quienes te buscan con perseverancia:

Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor Jesús, que nos llamas a vivir la justicia, la misericordia y el amor fraterno:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén
SEÑOR TEN PIEDAD

GLORIA

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman, infunde en nuestros corazones el anhelo de amarte, para que, amándote en todo y sobre todo, consigamos tus promesas, que superan todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo Tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén
Tomen asiento daremos inicio a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
El texto de Isaías que escucharemos hoy, anuncia a todos los extranjeros la inserción social dentro de la comunidad judía a condición de observar el sábado y comprometerse con la alianza. Esa sinceridad de corazón nos remite al texto del evangelio que escucharemos posteriormente.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Isaías 56, 1. 6-7

Esto dice el Señor: "Velen por los derechos de los demás, practiquen la justicia, porque mi salvación está a punto de llegar y mi justicia a punto de manifestarse.

A los extranjeros que se han adherido al Señor para servirlo, amarlo y darle culto, a los que guardan el sábado sin profanarlo y se mantienen fieles a mi alianza, los conduciré a mi monte santo y los llenaré de alegría en mi casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos en mi altar, porque mi templo será casa de oración para todos los pueblos".

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL SALMO
Con el salmo 66 manifestamos nuestro anhelo de que todos los pueblos conozcan la salvación de Dios. Contestaremos:
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 66
Que te alaben, Señor, todos los pueblos
Que te alaben, Señor, todos los pueblos

Ten piedad de nosotros y bendícenos;
vuelve, Señor, tus ojos a nosotros.
Que conozca la tierra tu bondad
y los pueblos tu obra salvadora.

Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

Las naciones con júbilo te canten,
porque juzgas al mundo con justicia;
con equidad tú juzgas a los pueblos
y riges en la tierra a las naciones.

Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

Que te alaben, Señor, todos los pueblos,
que los pueblos te aclamen todos juntos.
Que nos bendiga Dios
y que le rinda honor el mundo entero.

Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
En su carta a los Romanos, Pablo ve en el rechazo de Cristo por parte del pueblo judío una situación provisional, pues eso ha posibilitado la entrada de los gentiles. Pongamos atención.
SEGUNDA LECTURA
De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 11, 13-15. 29-32

Hermanos: Tengo algo que decirles a ustedes, los que no son judíos, y trato de desempeñar lo mejor posible este ministerio. Pero esto lo hago también para ver si provoco los celos de los de mi raza y logro salvar a algunos de ellos. Pues, si su rechazo ha sido reconciliación para el mundo, ¿qué no será su reintegración, sino resurrección de entre los muertos? Porque Dios no se arrepiente de sus dones ni de su elección.

Así como ustedes antes eran rebeldes contra Dios y ahora han alcanzado su misericordia con ocasión de la rebeldía de los judíos, en la misma forma, los judíos, que ahora son los rebeldes y que fueron la ocasión de que ustedes alcanzaran la misericordia de Dios, también ellos la alcanzarán. En efecto, Dios ha permitido que todos cayéramos en la rebeldía, para manifestarnos a todos su misericordia.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL EVANGELIO
El pasaje del Evangelio de San Mateo, que hoy escucharemos, habla de una mujer pagana cuya fe es valorada por Jesús por encima de la fe de Israel. Dios no excluye a nadie de su plan de salvación universal. Escuchemos.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 23
Aleluya, Aleluya
Jesús predicaba la buena nueva del Reino y curaba a la gente de toda enfermedad.
Aleluya, Aleluya
EVANGELIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.

Del santo Evangelio según san Mateo 15, 21-28
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: "Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio". Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: "Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros". Él les contestó: "Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel".

Ella se acercó entonces a Jesús y, postrada ante él, le dijo: "¡Señor, ayúdame!" Él le respondió: "No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos".

Pero ella replicó: "Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos". Entonces Jesús le respondió: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas". Y en aquel mismo instante quedó curada su hija.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Tomen asiento
HOMILÍA
El grito de la mujer

Cuando en los años ochenta del siglo I Mateo escribe su evangelio, la Iglesia tiene planteada una grave cuestión: ¿qué han de hacer los seguidores de Jesús? ¿Encerrarse en el marco del pueblo judío o abrirse también a los paganos?

Jesús solo había actuado dentro de las fronteras de Israel. Eliminado rápidamente por el representante de Roma y los dirigentes del templo, no había podido hacer nada más. Sin embargo, rastreando en su vida, los discípulos recordaron dos cosas muy iluminadoras. Primero, Jesús era capaz de descubrir entre los paganos una fe más grande que entre sus propios seguidores. Segundo, Jesús no había reservado su compasión solo para los judíos. El Dios de la compasión es de todos.

La escena es conmovedora. Una mujer sale al encuentro de Jesús. No pertenece al pueblo elegido. Es pagana. Proviene del maldito pueblo de los cananeos, que tanto había luchado contra Israel. Es una mujer sola y sin nombre. Tal vez es madre soltera, viuda o ha sido abandonada por los suyos. Mateo solo destaca su fe. Toda su vida se resume en un grito que expresa lo profundo de su desgracia. Viene detrás de los discípulos «gritando». No se detiene ante el silencio de Jesús ni ante el malestar de sus discípulos. La desgracia de su hija, poseída por «un demonio muy malo», se ha convertido en su propio dolor: «Señor, ten compasión de mí».

En un momento determinado, la mujer alcanza al grupo, detiene a Jesús, se postra ante él y de rodillas le dice: «Señor, socórreme». No acepta las explicaciones de Jesús, dedicado a su quehacer en Israel. No acepta la exclusión étnica, política, religiosa y de sexos en que se encuentran tantas mujeres, sufriendo soledad y marginación.

Es entonces cuando Jesús se manifiesta en toda su humildad y grandeza: «Mujer, ¡qué grande es tu fe!, que se cumpla lo que deseas». La mujer tiene razón. De nada sirven otras explicaciones. Lo primero es aliviar el sufrimiento. Su petición coincide con la voluntad de Dios.

¿Qué hacemos los cristianos de hoy ante los gritos de tantas mujeres solas, marginadas, maltratadas y olvidadas por la Iglesia? ¿Las dejamos de lado justificando nuestro abandono por exigencias de otros quehaceres? Jesús no lo hizo.

Nos ponemos de pie
Credo Niceno-Constantinopolitano
CREDO NICENO - CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

ORACIÓN UNIVERSAL

Confiados en el amor universal de Dios, que quiere la salvación de todos los hombres, elevemos nuestras súplicas diciendo:

Escúchanos, Señor.

Escúchanos, Señor.

• Por la Iglesia universal, para que sea signo visible del amor de Dios y anuncie el Evangelio sin excluir a nadie. Roguemos al Señor.

Escúchanos, Señor.

• Por el Papa, los obispos, los sacerdotes y los diáconos, para que fortalezcan la fe del Pueblo de Dios con su testimonio y servicio. Roguemos al Señor.

Escúchanos, Señor.

• Por los gobernantes y responsables de las naciones, para que promuevan la justicia, la paz y el respeto a la dignidad de toda persona. Roguemos al Señor.

Escúchanos, Señor.

• Por los migrantes, refugiados, extranjeros y quienes sufren discriminación, para que encuentren acogida, comprensión y esperanza. Roguemos al Señor.

Escúchanos, Señor.

• Por los enfermos, los pobres, los que viven momentos de dificultad y quienes han perdido la esperanza, para que experimenten la cercanía y el consuelo del Señor. Roguemos al Señor.

Escúchanos, Señor.

• Por nuestra comunidad parroquial, para que, siguiendo el ejemplo de la mujer cananea, crezca en una fe firme, humilde y perseverante. Roguemos al Señor.

Escúchanos, Señor.

• Por nuestros familiares y difuntos, para que Dios les conceda el descanso eterno y la plenitud de su Reino. Roguemos al Señor.

Escúchanos, Señor.

Padre bueno, escucha las oraciones que te presentamos con fe y concédenos cuanto sea para nuestro bien. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

ORACION POR LAS VOCACIONES

Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos
según tu corazón. Amén.

Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
«Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben», hemos proclamado con el salmista. Junto a las ofrendes de pan y vino, presentemos también nuestra alabanza y adoración.
CANTO DE OFRENDAS

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; Él será para nosotros bebida de salvación.

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Lava del todo mi delito. Señor, y limpia mi pecado.

De pie

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, nuestros dones, con los que se realiza tan glorioso intercambio, para que, al ofrecerte lo que tú nos diste, merezcamos recibirte a ti mismo.

Amén

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Es justo y necesario

PLEGARIA EUCARÍSTICA: Migajas

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Padre santo, Dios de infinita misericordia. Porque no rechazas al que te busca con corazón sincero, ni apartas de tu mesa a quien llama confiando en tu bondad.

Cuando la mujer cananea imploró tu ayuda, tu Hijo reveló que tu amor supera toda frontera y que la fe humilde abre el camino a tu gracia. Por eso, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

SANTO

Consagración del Pan y el Vino

Padre de bondad, derrama tu Espíritu Santo sobre nosotros y sobre estos dones de pan y vino, para que se nos conviertan, en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. Que el mismo Espíritu transforme también nuestros corazones, para que aprendamos a reconocer que aun las migajas de tu misericordia son más abundantes que todas las riquezas del mundo.

† Porque Él mismo, La noche en que iba a ser entregado, tomó un pan, dando gracias lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, lo bendijo y dándote gracias nuevamente, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.

Hagan esto en conmemoración mía.

Este es el sacramento de nuestra fe

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ven Señor, Jesús.

Padre Santo, al celebrar el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, recordamos que quien parecía pedir una migaja recibió la plenitud de tu amor. Así también nosotros, que venimos a tu mesa como necesitados, te ofrecemos nuestra alabanza y nuestra vida, esperando solamente en tu misericordia.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra. Fortalece al Papa León, a nuestro Obispo Carlos, al colegio episcopal, a los presbíteros y los diáconos y a todos los que sirven a tu pueblo santo. Haz que tu Iglesia sea una casa abierta para todos los pueblos, una mesa donde nadie se sienta excluido y donde todos encuentren el pan de la esperanza.

Acuérdate también de nuestros hermanos difuntos y de cuantos han partido de este mundo en tu amistad. Admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Y con la Santísima Virgen María, Madre de Dios, con san José, su esposo, los apóstoles, y con todos los santos y mártires que te agradaron desde el principio del mundo, concédenos participar de la herencia eterna y cantar para siempre tu gloria.

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
Compartamos un cordial saludo de paz.
CORDERO

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo,diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.

Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Antes de recibir a Jesús Eucaristía, digamos juntos la Antífona de la Comunión.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 129, 7

Con el Señor viene la misericordia, y la abundancia de su redención.

Pueden sentarse
CANTO DE COMUNIÓN


 


 


 


 


 


 

REFLEXIÓN

Con la plena certeza de que es a Cristo a quien recibimos, digamos todos a una voz…

"Las migajas de tu mesa"

Señor Jesús,
hoy nos acercamos a ti como aquella mujer cananea,
sin derechos que reclamar,
sin méritos que presentar,
sin otra riqueza que nuestra necesidad.
Venimos con las manos vacías,
pero con el corazón lleno de confianza,
porque sabemos que tu misericordia
es más grande que nuestras miserias
y tu amor supera todas nuestras fronteras.

Ella dijo: "También los perritos comen
de las migajas que caen de la mesa de sus amos."
Y nosotros repetimos sus palabras,
porque muchas veces somos débiles en la fe,
inconstantes en el amor y pobres en la esperanza.
Pero una sola migaja de tu gracia nos fortalece,
una sola palabra tuya nos sana,
una sola mirada tuya transforma nuestra vida.

Hoy nos invitas a tu mesa, no para recoger migajas, sino para alimentarnos con el Pan de los hijos, el Pan vivo bajado del cielo, tu propio Cuerpo entregado por nosotros. Gracias, Señor, porque donde nosotros veíamos rechazo, tú revelaste acogida; donde había distancia, tú construiste comunión; donde había una extranjera, tú descubriste una gran fe.

Haz que nunca despreciemos a nadie, que aprendamos a reconocer tu presencia en los pequeños, los excluidos y los olvidados, y que nuestra comunidad sea una mesa abierta donde todos encuentren pan, consuelo y esperanza.

Cuando nos sintamos indignos,
recuérdanos que tu amor nos busca.
Cuando nos sintamos débiles,
recuérdanos que tu fuerza nos sostiene.
Y cuando tengamos hambre de ti,
llévanos siempre a la mesa de tu Reino,
donde ya no habrá migajas,
sino la abundancia eterna de tu vida y de tu amor.
Amén.

P. Crisanto

Avisos Parroquiales
AVISOS PARROQUIALES
  • Retiro de Escoge, para adultos solteros y, bien y mal casados. Del 18 al 20 de septiembre. Casa San José Obrero, Carola. Av. Central 401. Junto a la alcaldía Álvaro Obregón.
  • Inscripciones para los niños que se inician en la formación cristiana hacia la comunión y la confirmación.
  • La Escuela de pastoral te invita al curso básico para conocer y acercarnos más a nuestro Señor, incrementando nuestra fe y nuestro amor a la Iglesia. Las clases se imparten los domingos de 9 a 11h en el salón parroquial. Inicia el 6 de septiembre.
  • De pie
    ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

    Unidos a Cristo por este sacramento, suplicamos humildemente, Señor, tu misericordia, para que, hechos semejantes a él aquí en la tierra, merezcamos gozar de su compañía en el cielo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

    Amén.

    RITO DE CONCLUSIÓN

    El Señor esté con ustedes

    Y con tu espíritu

    La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

    Amén

    MOTIVACIÓN A LA SALIDA

    Con la alegría que nos produce la salvación que nos ha otorgado Jesús, vayamos a luchar para que muchos más reciban esta bendición.

    El Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

    Demos gracias a Dios.

    CANTO DE SALIDA

    Av. Dos #62 Col. San Pedro de los Pinos Del. Benito Juárez C.P. 03800 Tel. (55) 1054-1085 | (55) 1054-1086

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